Meluk le cuenta… (El triunfo tiene nombre propio: James Quintero)

La fantasía, la magia, la combinación imposible que voló a la velocidad de la luz de un cometa y el balón que estalló en fuegos artificiales de mil colores. Fue Tampa en un 11 de octubre. No fue Time Square en Año Nuevo. Fue noche de golazos y de cracs. De estallidos de corchos de champaña y brindis de sorbos largos.

El triunfo tiene nombre propio, James QuinteroEl triunfo tiene nombre propio, James Quintero

El triunfo tiene nombre propio, James Quintero

El 2-4 con el que Colombia venció a Estados Unidos tiene por nombre James y por apellido, Quintero.

Primero fue el bautizo del partido con la majestuosa zurda de James que desde el borde derecho del área sacó de su guayo de copa una ilusión: un remate de estela curva, profunda, al rincón más alto y más lejano. El mago convirtió la pelota en una paloma.

Al comienzo del segundo tiempo, la Selección parpadeó y de la fiesta pasó a la pesadilla en tres minutos: entre el 4 y el 7 permitió dos goles a la velocidad del relámpago. Colombia perdía 2-1 como sin darse cuenta y Estados Unidos ganaba como sin quererlo. El equipo, entonces, se volvió a levantar con el pie izquierdo, con otra magnifica zurda que pisó la grama y tembló la cancha. Juan Fernando Quintero entró al campo, recibió un saque de banda y filtró el pase exacto a Bacca, quien empató: 2-2. ¡Un ilusionista! Nada por aquí y todo por allá. ¿Cuánto pasó: 7, 9, 11 segundos…? Más rápido el pie que el ojo. El truco ya estaba hecho. ¡Magazo!
James y Quintero lideraron a la poderosa Colombia repleta de mundialistas y aplastaron al equipo mezclado de veteranos y jóvenes prometedores de Estados Unidos.

El 2-3 fue el estallido de la batería ofensiva en pleno: balón largó de James; Bacca aguanta, avanza y de taco la echa atrás a Quintero, que se la rueda a Falcao para su gol 297 como profesional, el 32 como máximo artillero de todos los tiempos de Colombia.

Faltaba una joya más. Arias avanzó en su corrida ‘1.800’ por la derecha. Se la pasó a James, que recibió de espalda en las 18 y enganchó y se acomodó y se volteó y volvió a hacer de su bota zurda un guante: un balón de terciopelo para Borja. ¡El relevo de Bacca se acostó en el aire y de tijera metió el 4-2!

Noche de magia y fantasía, de poder de ataque, de electricidad ofensiva y de bocas llenas de gritos de golazos.

Y eso que Quintero estrelló el cañonazo del quinto en el vertical y siendo un héroe fue relevado para protegerlo y evitar un mal muscular: en 28 minutos construyó otro partido. Colombia goleó en un juego que ganaba con calma, se lo remontaron por el insólito mal trabajo defensivo puntual y finalmente se llevó una victoria que tiene nombre y apellido: James Quintero.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
En Twitter: @MelukLeCuenta

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