Josep Betalú, doble ‘Conquistador’: “No habría invitado a Armstrong”

Josep Betalú, la semana pasada en la Ruta de los Conquistadores, que...Josep Betalú, la semana pasada en la Ruta de los Conquistadores, que dominó de principio a fin. Josué Fernández

Un deportista se transforma en campeón cuando une la fortaleza mental a la física. Josep Betalú (Amposta, Tarragona, 1967) considera que él marca más diferencias por su resistencia psíquica que por su extraordinaria buena forma a los 41 años. Por eso triunfa en las pruebas más exigentes, la Titan Desert (triple vencedor, 20016, 2017, 2018) en el desierto marroquí y la Ruta de los Conquistadores en la selva costarricense, que ganó el pasado sábado por segunda vez consecutiva. “Son polos opuestos, pero con el denominador común de que te ponen en el límite y yo tengo la capacidad de adaptación a los dos extremos“, afirma desde Costa Rica, justo antes de salir a un entrenamiento suave, de recuperación, una vez que con su éxito en Playa Bonita ha cerrado una grandísima temporada con 20 victorias.

Hablamos de su segunda ‘Conquistadores’, a la que comparecía por quinta vez. “Ha sido una victoria muy trabajada y luchada desde el primer día, porque para los patrocinadores de mi equipo, ARPO-SpeedSix-BMC, era la más importante”, relata y habla de subidas “continuas, con pendientes del 25%, el 30% y hasta el 32%“, una tortura en la que él se siente superior. “Es muy difícil adaptarse a esto. Sales con un clima muy caluroso, con gran humedad y luego se multiplican las subidas empinadas que te permiten ir como mucho a 6 kilómetros por hora. Sin contar con el barro que te obliga a cargar con la bici en muchos tramos. Hay gente que no se acostumbra, pero yo me adapté sin ser de aquí“.

Tanto se adaptó que tiene residencia en Costa Rica y su calendario americano ha ido creciendo. La Ruta de los Conquistadores de este año ha contado con una presencia extraña, la primera competición en la que aparecía Lance Armstrong, el campeón desposeído, el millonario texano que ha perdido parte de su fortuna pero que “aún viaja con buena seguridad”, con sus clásicos ‘gorilas’ que le acompañaban en el Tour de Francia. “A mí no me ha afectado, vino más bien como un reclamo publicitario para la carrera, no he tenido ninguna relación con él y tampoco ha estado cerca en ningún momento como para considerarlo un rival“, continúa Betalú.

“Si yo fuera organizador no hubiera traído a Armstrong. Estas carreras son de mucho contacto con el público en las salidas y él no estaba como los demás. Su presencia, eso sí, se ha notado, ya que para bien o para mal se ha hablado muchísimo de él. Para un corredor de carretera, ganar aquí es algo inalcanzable. Armstrong, además no tiene las condiciones físicas para esta carrera. Mide tres o cuatro centímetros más que yo pero pesaba 10 kilos más cuando estaba en su mejor forma y en las ascensiones de la selva del Parque Nacional de Carara es imposible estar con los mejores”. Armstrong perdió tres horas en la primera etapa y acabó décimo segundo de la categoría Elite (53º de todos los participantes), a casi cinco horas de Betalú.

En estos ‘raid’ de bicicleta de montaña pelea por el título un puñado de corredores, casi siempre sobran dedos en las dos manos. Betalú es el mejor del mundo por resultados. “Hace falta una preparación específica y mucho sacrificio. Encajar el resto de competiciones para llegar bien a la Ruta es muy complicado, por eso tengo que moderar bastante y empezar cada año un poco más despacio”, asegura el triple vencedor de la Titan Desert, el primer objetivo de cada temporada.

“Hago dos picos de forma, uno para abril-mayo pensando en la Titan y otro para septiembre-octubre, que me alcanza para Costa Rica”, precisa Josep Betalú, que presume de poder vivir francamente bien de la bicicleta. Tanto que quizá el año que viene se desprenda del taller mecánico que posee en Amposta, donde apenas puede pasar mucho tiempo. “Ya resta más que suma”, concluye el tarraconense, que ya casi se siente más ‘tico’ que español. El ‘Conquistador’ conquistado.

UNA TRAYECTORIA DESORDENADA

Josep Betalú lo suelta como una broma de esas que son verdad. “En realidad soy un emigrante. Si no me hubiera arriesgado a salir por el mundo, en España me darían como mucho mil euros al mes para competir. ¿Eso es ser profesional? España es un hoyo. Afortunadamente, aunque creo que me lo he ganado, mi situación económica es buena y tengo excelentes patrocinadores globales que confían mucho en mí”. Además, es de los ciclistas que, además de los premios y las primas de sus patrocinadores por rendimiento, tiene asegurado un fijo de salida por participar.

El gran dominador de los raids ha superado los cuarenta en plena forma. “No estoy quemado, porque mi trayectoria ha sido singular: monté en bici de montaña entre los 17 y los 22 años. Lo dejé porque mis padres querían que estudiara y dedicarse al ciclismo no lo veían normal. Así que estuve desde los 22 a los 30 sin tocar una bici. Volví de casualidad, me gustaba entrenar y empecé a ganar. Estuve en algunos equipos de carretera los años 12, 13 y 14, este último más en el ciclocross”. Y a partir de 2014 se ha construido una leyenda de las pruebas de resistencia más extremas del ciclismo.

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