Los cinco milagros que salvaron a Horrillo tras una estremecedora caída hace 10 años

Giro de Italia 2019 El 16 de mayo de 2009 el ciclista tuvo que ser rescatado tras un accidente en el Giro

Pedro Horrillo es un hombre afortunado, a pesar de todo. Acaba de hacerse los 312 kilómetros de la marcha cicloturista de Mallorca con sus amigos por décima vez. La primera fue 13 meses después del horrible accidente que sufrió en la octava etapa del Giro 2009, cuando se precipitó 80 metros por un barranco en el descenso del Culmine di San Pietro. Sufrió fracturas de vértebras, costillas, rodilla y fémur, neumotórax que lo tuvo días con respiración asistida y en coma inducido. Varios milagros le han permitido continuar siendo tan buen conversador, diseñar recorridos emocionantes para la Vuelta al País Vasco y rodar en bicicleta por diversión.

1. Todos los golpes entre árboles y piedras en la rodada montaña abajo le fracturaron huesos y abrieron heridas profundas, pero la cabeza bien protegida no sufrió contusiones mayores, el escáner cerebral dio buen resultado. Estaba más o menos consciente, despierto aunque aturdido.

2. No sé qué es lo que me detuvo para no seguir cayendo, aparentemente no había nada que me frenara ahí donde terminé tras la caída. Si hubiera caído un poco más abajo me habría precipitado por un corte vertical de 20 metros y ahí sí que ya no hubiera podido sobrevivir y encontrarme habría sido mucho más difícil de lo que ya fue.

3. Creo que fue inconscientemente, pero estaba sangrando mucho por el muslo izquierdo y lo apoyé contra el suelo, lo que seguramente contribuyó a que no me desangrara por la arteria femoral que tenía cortada. Es otra de las cosas que afortunadamente me salvaron la vida en aquel trance.

4. Jos van Emden, mi compañero en el Rabobank [aún corre, ahora en el Jumbo-Visma], había estado detrás de mí y cuando pasó por el lugar le pareció ver una bicicleta del equipo con el número cuatro y llamó por la radio al coche para que avisaran de que podía haberse caído un corredor por ese terraplén. Me ha dicho algunas veces que seguramente fue el pinganillo el utensilio del ciclismo que me salvó la vida. Y yo, sin embargo, estoy en contra de su uso en carrera, porque me parece que perjudica el espectáculo y robotiza en exceso a los corredores.

5. Fui al lugar tres años después, con el equipo de Soccorro Alpino que me rescató. Me contaron que, a 60 metros entre el follaje, no veían nada y algunos propusieron darse la vuelta, pues no veían la posibilidad de encontrarme, pero uno se adentró un poco más abajo y me descubrió. Había pasado ya mucho tiempo desde el accidente y entonces empezó el rescate en helicóptero para sacarme de allí.

Un sexto prodigio posterior fue su recuperación y afrontar los 312 kilómetros de Mallorca en junio de 2010. Aún no había soltado las muletas, pero en bicicleta podía manejarse.

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