Nadal ata un doblete histórico

Mucha gente se preguntó en la previa de su partido de cuartos de final de Wimbledon contra Sam Querrey, el hombre de los 100 aces, por qué Rafa Nadal no se había preparado peloteando con un jugador alto y sacador. Lo hizo con su amigo y entrenador de Jaume Munar, Tomeú Salvà, de 1,83 y zurdo como él. El balear estaba preocupado por su propio servicio, después de acreditar un 57% de acierto con primeros que no le dejó contento en su duelo contra Sousa. Y por lo visto, prefería combatir el fuego con fuego. Lo hizo de salida para sorprender al cañonero estadounidense de 31 años y 198 centímetros de estatura. Los tres primeros juegos los ganó en blanco, aunque luego sufrió para sacar adelante el primer set. Después todo le fue más rodado y abatió a un rival que se preveía complicado y tedioso, y que por momentos lo fue. De paso, hizo historia para el tenis español. Más adelante lo verán.

Nadal venció por 7-5, 6-2 y 6-2 en 2h:06 para entrar en su semifinal de Grand Slam número 32 (7ª en el campeonato británico) y adelantar a Jimmy Connors en el tercer puesto de la tabla de todos los tiempos, por detrás de Federer (45), con quien se enfrentará de nuevo el viernes, y Djokovic (32), que estarán con él en la penúltima ronda y con un invitado, Roberto Bautista, que se cuela por méritos propios en otra fiesta del Big Three, la segunda este año en un grande y la segunda también en el All England (la otra fue en 2007).

La presencia de dos españoles en semifinales del cuadro masculino de Wimbledon es histórica, porque nunca había pasado. Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, en 1995, eran el único precedente nacional, en el cuadro femenino. Es la 11ª vez que hay dos jugadores de la Armada o más a estas alturas de un major.

La pista 1 acogió los partidos de Bautista y Nadal, una cancha recogida y coqueta que ya es histórica para el tenis patrio. Allí Nadal consumó la gesta con sudor, paciencia, concentración, velocidad de piernas y una precisión loable (12 errores no forzados). Se llevó su esperada ración de saques directos (22) y él fue capaz de colocar 10 y ganar el 82% de los puntos con primeros. Puso un 45% de restos dentro y atacó los segundos de Querrey, que sólo pudo ganar con ellos el 28% de los tantos y perdió 15 con los demás.

Valentía y riesgo

Además, Rafa superó a su rival en golpes ganadores (43-38), porque decidió jugar valiente y arriesgar, de ahí su sufrimiento en la primera manga (tuvo tres bolas de set con 5-3 y otra con 5-4 antes de cerrar en 7-5). El planteamiento recibió recompensa con su victoria 265 en Grand Slams, y Nadal se ve con fuerza, a gusto y competitivo. Ahora tiene ante sí otro reto mayúsculo: intentar ganar el viernes a Federer de nuevo en hierba, dentro de una historia que se repite y parece no tener fin por que nadie se lo pone.

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