El Barça, en casa de Brady, Phelps, los Fab Five… y un presidente de Estados Unidos

El Barça se bajó del avión en Detroit y dirigió sus pasos hacia el Soccer Stadium Memorial de la Universidad de Michigan, cuyos equipos deportivos, los Wolverines, son una auténtica institución en asuntos deportivos en Estados Unidos. El Barça debe saber que en esas instalaciones que no pisará Leo Messi, lesionado, sí han trabajado leyendas del deporte. Una de ellas, Michael Phelps. Nacido en Baltimore, Phelps no llegó a ser un wolverine como tal, pero viajó allí cuando su mentor y gurú, Bob Bowman, fue nombrado entrenador jefe del equipo de natación de la Universidad de Michigan. Allí, además de entrenarse, empezó estudios de marketing deportivo y hasta hizo de entrenador asistente voluntario del equipo, pero no compitió con el equipo de la Universidad. En 2001 había firmado un contrato con Speedo que lo convirtió en profesional. Marcado por la grata experiencia de Baltimore, sin embargo, Phelps anunció en Sports Illustrated y el Baltimore Sun que su hijo Boomer irá a la Universidad de Michigan cuando crezca. Si es que hacía falta, eso despertó más simpatías si cabe en el deportista con más medallas olímpicas de la historia.

Escudo/Bandera Barcelona

Phelps no es el único gigante que ha pasado por la Universidad de Michigan. Tom Brady, ganador de seis Super Bowls, fue elegido en el puesto 199 del draft de 2000. En la Universidad de Michigan, donde se graduó cum-laude, empezó siendo suplente los dos primeros años. Separado de sus padres y frustrado, recibió incluso ayuda psicológica para superar unos primeros reveses que no hacían presagiar lo que vino después. Como buen alumno de Universidad pública, Brady alternó los estudios con varios trabajos. En verano trabajó en la construcción, en un campo de golf para poder jugar gratis y hasta en fiestas nocturnas para permitirse los estudios. Brady llegó a preparar un currículum porque nunca pensí que llegaría a la NFL. Las cosas cambiaron y, antes de los Patriots, Brady ganó el campeonato nacional con los wolverines. Sin embargo, y al contrario que en el caso de Phelps, no terminó de ganarse a la gente de la Universidad, que había entregado su corazón al otro quarterback del equipo, Drew Henson. No fue el único incidente de Brady. Años después regresó para un acto y un empleado de la oficina de ex alumnos le solicitó una gran donación para el fondo anual de la escuela considerando que había firmado un contrato de 60 millones de dólares… que con un contrato de 60 millones dólares no hiciese una donación a la Universidad que le formó.

Y si son amantes del baloncesto universitario, recordarán a los Fabulous Five de Michigan que irrumpieron en el escenario a principios de los 90. Juwan Howard, Chris Webber, Jalen Rose, Jimmy King y Ray Jackson representaron algo más que un equipo. Su juego tenía un punto altivo y reivindicativo. La Universidad pública contra, por ejemplo, “las niñas” de Duke. Así se refirió a ellas Jimmy King antes de que, sin embargo, Duke arrasara a Michigan en la final de 1992. En 1993, se quedaron aún más cerca del título. Una violación de Chris Webber, que pidió tiempo muerto cuando ya no le quedaban cambió el signo de la final, que ganó North Carolina gracias a esa técnica. Webber fue quien más carrera hizo de aquellos Fabulous Five cuya carrera quedó marcada cuando se descubrió que habían recibido dinero por jugar, algo que en principio no habían admitido. Fueron desposeídos de sus reconocimientos, de ahí que ninguno tenga la camiseta retirada. El baloncesto de Michigan ha dado más talentos como Glen Rice, y alguno maldito como Roy Tarpley. Mejor sexto hombre de la NBA en 1988 con Dallas Mavericks, su carrera se fue al traste cuando en su vida se cruzaron el alcohol y las drogas. Sancionado con cinco partidos por ser detenido en estado de embriaguez en la temporada 1989-90, en 1991 volvió a ser arrestado tras ser detenido y meses más tarde fue expulsado por violar la política antidroga de la Liga. En 1994 volvió pero fue expulsado definitivamente por violar los términos del programa de cuidados. Su vida se fue al traste. Falleció en 2015 a los 50 años.

Michigan no ha tenido sólo deportistas de altura. Gerald Rudolph Ford, presidente número 38 del gobierno de Estados Unidos, cargo al que accedió tras la renuncia de Nixon por el escándalo Watergate, fue campeón con el equipo de fútbol americano en dos ocasiones (1932 y 1933). Jugó de center y de linebacker. Su camiseta con el dorsal número 48 es una de las pocas retiradas en la Universidad. Es de imaginar que por motivos obvios.

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