Ligar Europa y Primera, el gran desafío del Espanyol

Con la fase de grupos de la Europa League a la vista tras el higiénico parón y la visita a Ipurua, se le acumula la faena a un Espanyol que ya redobla esfuerzos tras su debut en LaLiga. Mientras que el resto de equipos de Primera han disputado tres encuentros de competición oficial, el conjunto de David Gallego acumula ya nueve. Y esto es solo el inicio, si todo marcha bien, de una temporada con unas cuantas semanas de dos encuentros.

Conseguir compaginar esas dos competiciones, con una plantilla compensada y una gestión minuciosa, es el gran desafío de un Espanyol de David Gallego que cuenta con la voz de la experiencia. Es decir, con los precedentes en Europa, que lanzan un aviso a los blanquiazules: el torneo continental puede deparar grandes alegrías, pero no permite ni una sola distracción. La prueba está en que, de nueve veces que participó el Espanyol en Europa, en hasta cinco flirteó con el descenso. El ejemplo del debut continental es la advertencia más severa. Tras contar con tres entrenadores distintos en la Copa de Ferias 1961-62 (José Luis Saso, Ricardo Zamora y Julián Arcas, nada menos que mitos) y de alcanzar los cuartos de final, en LaLiga acabó el Espanyol decimotercero de 16 equipos, disputó la promoción ante el Valladolid y cayó a Segunda.

Escudo/Bandera Espanyol

En la temporada 1965-66 estuvo a punto de calcarse la historia, ya que de nuevo accedieron a cuartos de la Copa de Ferias y en LaLiga igualaron a puntos con el decimotercero, un Málaga que acabó bajando, pero ellos se salvaron. Más tranquilidad vivió el Espanyol de José Emilio Santamaría en las Copas UEFA 1973-74, en que fue noveno en el campeonato doméstico (aunque venía de ser tercero) y 1976-77, con un sexto puesto. Incluso el año de la final en Leverkusen, 1987-88 de la mano de Javier Clemente, terminó el Espanyol en LaLiga a dos puntos del descenso, si bien es cierto que apenas hubo sensación real de merodearlo.

Casi una década después, el curso 1996-97, entre Pepe Carcelén, Vicente Miera y Paco Flores sufrieron para salvar a un Espanyol, finalmente decimosegundo, que había sido apeado en los dieciseisavos de la Copa UEFA, la misma ronda a la que llegó el Espanyol de Flores la temporada 2000-01, en que al fin transitó con cierta tranquilidad por Primera, siendo noveno. Aunque, para tormento, el de la UEFA 2005-06, con Miguel Ángel Lotina. Otra vez dieciseisavos. Y lo que es mejor, el título de Copa del Rey. Pero hubo que esperar al minuto 93 de la última jornada, el célebre gol de Ferran Corominas ante la Real Sociedad, para salvarse. Más tranquilo fue el último precedente hasta la fecha, el año de Glasgow, 2006-07, en que el discurrir en LaLiga fue tan sereno que incluso se permitió el Espanyol célebre el ‘Tamudazo’ en la penúltima jornada, con Ernesto Valverde.

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