Un Tour 2020 con montaña de principio a fin

Un Tour íntegramente en Francia, con montaña de principio a fin y en el que la única prueba contra el reloj será en la penúltima etapa, con final en la dura ascensión a La Planche des Belles Filles. Así es el recorrido de la edición 2020 de la grande francesa, que se disputará del 27 de junio al 17 de julio, fechas adelantadas por los Juegos de Tokio. Un trazado que se presentó este martes en un Palacio de Congresos de París abarrotado por más de 4.000 espectadores, entre los que estuvieron Egan Bernal, presentado bajo una gran ovación (él respondió con una reverencia), muchos nombres del ciclismo francés como Alaphilippe, Pinot, Bardet… y un Chris Froome que, aún sin competir tras su grave caída en el Dauphiné, apareció con una leve cojera pero buen aspecto.

Todos descubrieron, tras recordar la edición del año pasado (“una de las más emocionantes”, recordó el director Prudhomme), una carrera que no dará tregua. La Grand Départ sureña de Niza (tendrá tres salidas) contará con una etapa inicial para esprínters y ya en la segunda jornada se vivirá un examen de media montaña con 4.000 metros de desnivel con el objetivo de que se pelee la general desde el principio. De hecho, en la cuarta jornada aparecerá el primer final en alto, con recuerdo al duelo a Ocaña y al hospitalizado Merckx, en el alto en Orcieres-Merlette, 7,1 km al 6,7%. “Este año no queremos espantar a los esprinters, pero habrá pocas jornadas completamente llanas”, había avisado el director técnico, Thierry Gouvenou.

No mentía, porque en la sexta habrá otra llegada hacia arriba en un puerto como el Mont Aigoual, que enlazará hasta 34 km de ascensión final. Será camino de los Pirineos, protagonistas del segundo fin de semana. Dos jornadas, sábado 4 de julio y domingo 5: la primera con Balès (11,7 al 7,7%) y Peyresourde (9,7 al 7,8%); y la dominical, con Hourcere y Marie-Blanque… Tras la jornada de descanso, la carrera llegará a la costa atlántica, entre las islas de Oleron y Ré, con el viento como gran protagonista. Tampoco se olvidará el Tour de homenajear al recientemente fallecido Jacques Chirac, con la etapa más larga y única que pasa de 200 km (218) con final en Sarran, en una segunda semana que acabará con el final en Grand Colombier.

La traca final será descaradamente montañosa, con una jornada el 14 de julio con cinco puertos y final en Villard-de-Lans, para dar paso a una de las grandes novedades al día siguiente, el Col de Loze, una prolongación de la estación de Meribel, que deja una subida de 21 km al 7,8%, los cuatro últimos durísimos y superando los 2.300 metros de altitud. Todo, tras haber pasado antes la Madeleine (17,1 al 8,4%). Etapa reina antes de otro día de montaña (cuatro puertos camino de La Roche-Sur-Foron) y la decisiva crono de 36 km con final en La Planche des Belles Filles, el duelo mano a mano donde la organización espera que se decida el vencedor.