Boston se toma la revancha y siembra las dudas en Milwaukee

Los Boston Celtics empezaron la temporada impotentes ante unos Sixers que este año parecen mucho. Eso unido a las marchas de Kyrie Irving y Al Horford pintaban un horizonte poco esperanzador para lo que se veía como una temporada de transición, de coger impulso para intentar volver a pelear con los gallitos de la Liga. Pues bien, ya han ganado a dos de esos gallitos sitos en el Este. El sábado fueron los Raptors y hoy han sido los Bucks los que han hincado rodilla en el TD Garden. Una derrota que para el mejor equipo en temporada regular el pasado año supone el inicio de muchas preguntas hacia un futuro inmediato no tan claro como podría parecer.

Porque las dudas sobre el juego y el proyecto de los Bucks empiezan a surgir. Van 2-2. Ganaron el primer día en Houston a unos Rockets que aún están acoplando a sus dos estrellas y en la tercera jornada a los Cavaliers. Pero ya han perdido con los Heat y los Celtics, dos candidatos claros a playoffs en su conferencia. Dos derrotas que no sientan nada bien a su credibilidad como ogro del Este. Parece que ese papel se lo han pasado de momento a los Sixers, mientras que ellos se debaten entre seguir con la fórmula Antetokounmpo más cuatro, que si funciona es demoledora pero cuando no lo hace les complica muchísimo la vida. Sobre todo porque parecen no tener otra (no ha ayudado precisamente la marcha de Malcolm Brogdon).

Todo esto no era noticia hasta el descanso, momento en el que ganaban de 16 y sus virtudes brillaban en su máximo esplendor. Pero algo se rompió a la vuelta de los vestuarios. O simplemente el rival se puso a jugar (con un 13-0 incluido en el tercer cuarto) como cuando los Celtics se ponen a jugar en su pista y aquello se convierte en un infierno verde para cualquiera que esté por allí despistado. Defensas asfixiantes, manos que no dejan de aparecer, movimiento de balón, velocidad, intensidad y acierto. Todo lo que se puede soñar en un equipo de baloncesto apareció de repente en unos Celtics que se vieron zarandeados por momentos en la primera parte pero que resurgieron de sus cenizas en la segunda dejando una imagen muy esperanzadora.

Y es que parece que no se van a conformar con ser simples comparsas de los candidatos al anillo. No con un Gordon Hayward que cada vez se parece más al de Utah (21+7+10), un Jayson Tatum al que parece que no le pesan los galones (25 puntos y un sinfín de acciones positivas en todos los lados de la cancha) y un Kemba Walker que empieza a ser el jugador que se esperaba (32+6+6). No jugó Jaylen Bronw, pero sí lo hizo, y de titular, un Marcus Smart que es un lujo habitual desde el banquillo y que anoche fue tan importante como el que más (19+4+6). La verdad es que están a un pívot de convertirse en aspirantes al anillo. Las cosas no están tan mal por Boston. En Milwaukee, por el momento, les dejaremos en el diván. Tienen unas cuantas cosas en las que pensar.