Atlético: de empate en empate hasta el triunfo final

El campeonato liguero está a punto de llegar a su primer tercio y el Atlético se encuentra en la pelea por el campeonato. Los más optimistas pensaban que el título estaría ya casi en el bolsillo viendo el juego del equipo en pretemporada. Los más pesimistas, comprobando el juego soso y aburrido que realiza el equipo durante muchas fases de los partidos, lo descartaban para todo. Ni una cosa ni otra. El Atlético no termina de arrancar, no gana, pero sigue en la pelea, en lo alto de la tabla… a la espera de tiempos mejores. Una rápida radiografía del equipo indica que es un Atlético muy reconocible, a pesar de todos los nuevos que llegaron. No gana. No pierde. El Atético va de empate en empate hasta la victoria final. 

Sin gol. El Atlético no marca. Y sin goles no se puede ganar. En Sevilla jugó un primer tiempo mediocre, aunque en el segundo se llevó por delante a su rival. Pero no le dio para ganar. Marcó Morata y con 1-1 Diego Costa falló un penalti. Y en la última jugada del partido, más allá de que González González no quisiera saber nada, el propio Costa remató solo delante de la portería lo que parecía un gol cantado. Entre portero y defensas del rival evitaron el tanto. Al Atlético le cuesta una barbaridad marcar. En cuatro de los doce partidos no lo hizo: Real Sociedad, Celta, Real Madrid, Valladolid… Frente al Celta disparó más de veinte veces. Frente a Real Madrid apenas tiró. El Atlético lleva 12 goles, a un tanto por partido. Algo impropio de su calidad. El Barcelona lleva 29. El Real Madrid, 21. Morata es el máximo goleador en LaLiga, con cuatro tantos. 

Seguro atrás. El Atlético no marca, pero tampoco encaja. Sólo siete goles en contra es una cifra muy positiva. Había cierto temor al principio de temporada por saber si los nuevos se iban a integrar bien. Prueba superada. Atrás se fueron Juanfran, Godín y Filipe Luis, durante años la base de la defensa. Llegaron Trippier, Lodi, Felipe, Hermoso… Los dos primeros son titulares fijos y los dos últimos entraron por las lesiones de Savic y Giménez, teóricos centrales titulares. Y han respondido. Una defensa nueva, proclama Simeone a quien le quiera escuchar. Dentro y fuera del vestuario. El sistema defensivo del equipo no acusa tanta novedad. El Atlético sigue levantando el muro delante de su portería. Los rivales apenas llegan. Un par de veces por partido. Y cuando lo hacen está Oblak. Ante el Athletic salvó el 0-1 nada más empezar. Frente al Valencia el 1-2. En Sevilla, sin embargo, se comió el gol del conjunto sevillista. El Real Madrid lleva nueve en contra. El Barcelona, catorce goles encajados. 

Empates. Cinco triunfos, seis empates y una derrota. Más igualadas que triunfos. Así ha sido el Atlético hasta ahora. Cada igualada tuvo una lectura. En Sevilla mereció ganar de sobra. Ante el Madrid, viendo que no podía ganar, prefirió no arriesgar. Contra el Celta fue un vendaval ofensivo y tuvo que llevarse los tres puntos. En Valladolid, nada de nada. Sopor. Un tiro al palo de Correa fue todo lo que hizo. Y frente al Valencia el propio Atlético se complicó un partido que tenía totalmente controlado. Sólo con haber podido ganar un par de esos partidos la visión de este inicio de temporada sería otra. En un campeonato tan igualado convertir un empate en un triunfo puede ser vital. 

El juego. Preocupa que el Atlético ofrezca dos caras. Preocupa en el vestuario, en el club y a la afición. No engancha el equipo de Simeone un partido entero a un buen nivel. Quizá ante el Athletic, donde se sobrepuso al mal inicio. Pero fue intenso, creó ocasiones, defendió bien… Lo normal es que el Atlético tire por la borda un tiempo: Valladolid, Sevilla… O que se disperse del partido y lo acabé pagando, como sucedió frente al Valencia. El debate sobre el juego del Atlético se ha instalado entre la afición. La mayoría entiende que hay mimbres para jugar mejor, para no aburrir tanto… Nunca fue el Atlético un conjunto espectacular, pero en este inicio de temporada ha tenido ratos soporíferos. Ante Getafe y Leganés, en los dos primeros partidos, hubo un ejemplo de ello. Cuando el Atlético le da rapidez al juego y movilidad, los partidos son otros. Muchos se preguntan las razones por las que el Atlético “siempre tira un tiempo”.

El banquillo. Arias, Felipe, Hermoso, Herrera, Correa, Vitolo… Esa segunda unidad ha funcionado. Arias entró bien cuando el Cholo dio descanso a Trippier. Felipe se ha consolidado como un gran central y Hermoso se ha ido asentando. Nervioso al principio, de central rinde bien. Herrera ha jugado poco, pero le da jerarquía al juego. No se complica. Recibe y toca. Correa ha explotado en estos últimos partidos. Ha realizado el camino inverso a Vitolo, salvador en los primeros encuentros y desaparecido ahora. Correa ha ido de menos a más y ahora parece casi titular fijo arriba. El caso contrario ha sido Marcos Llorente, quien todavía no ha dado lo que se esperaba de él. Pero el Atlético ha mostrado fondo de armario. Simeone no tiene solo a doce jugadores. Tiene 20 (Saponjic no cuenta).