La tormenta perfecta

Suele contar mi admirado Jordi Martí en la Ser que el Barça tiene una especial habilidad histórica para autodestruirse cuando la cosa se tuerce. Incluso para detectar si detrás de una crisis de juego está simplemente una curva mal trazada o una tormenta perfecta y estructural. El veterano culé sabe que ese ADN muta en gran parte con la llegada de Cruyff, pero la sensación de no saber hacia dónde vira el barco siempre queda. El caso es que uno no sabe muy bien si ahora hay lío del bueno o un estudiado cambio de estrategia, y el Barça se la juega “a lo Madrid”. Sí, sestear en otoño con alevosía para después dar el estacazo en primavera y levantar la Champions. Esa fórmula mágica que ha dado un rédito inmejorable al Madrid de Cristiano a cambio de tirar Ligas a diestro y siniestro, alguna con descaro. No nos engañemos, el culé tiene la barriga llena de Ligas, tanto que quizá le quita brillo. Ese torneo que deja casi sentenciado en febrero a costa de alcanzar un pico de forma excelente en el primer tramo de temporada y llegar con piernas menos frescas a la chicha europea. Ciclista que gana el Giro en mayo, difícilmente ganará el Tour en julio. El fútbol es otra cosa, sí, es sólo un ejemplo. Axel Torres defendía en Carrusel este posible giro, avalado en una información de Sique Rodríguez que confirmaba que la directiva traslada que no es necesario sentenciar la Liga ya. Un cambio necesario para verse en la final de Estambul. Es innegable que en este camino el Barça aburre, se la ha pegado tres veces fuera de casa en Liga, Griezmann no se hace ni a su posición ni a Messi, Dembélé parece un marciano y Busquets ya no es intocable, tampoco Valverde, injustamente señalado por encima de la responsabilidad de los jugadores. Pero, ¿y si el Barça está jugando a lo mismo que el Madrid? En primavera lo sabremos. Trazar más alguna curva sólo tiene sentido si acabas ganando la carrera.