Dos derrotas que alteran una buena dinámica

Después del buen inicio liguero, en el que el Real Valladolid consiguió vencer en el campo del Betis y empatar en casa del Real Madrid, las dos últimas salidas, saldadas con goleadas, han invertido la tendencia que indicaba que el equipo de Sergio González cosechaba mejores resultados a domicilio que como local. Sin embargo, contra el Barcelona y el Alavés cosechó dos de las peores derrotas desde que el catalán es técnico blanquivioleta.

Y es que nunca antes de la visita al Camp Nou Sergio había recibido cinco goles como entrenador pucelano y solamente una vez, ante el Huesca la pasada campaña, había caído por cuatro tantos de diferencia. Mientras tanto, el tropiezo en Mendizorroza se sitúa como el cuarto peor de todos en lo que a números se refiere (el tercero es el 1-4 cosechado contra al Real Madrid el curso pasado en Zorrilla). En cuanto a las sensaciones ofrecidas, seguramente muchos lo coloquen más arriba, incluso, como el peor de la ‘era Sergio’.

Sangría defensiva

Aunque entremedias el Pucela logró una buena victoria contra el Mallorca, en la que dejó la portería a cero, lo cierto es que esos dos útimos partidos fuera se han saldado con unos números defensivos antes insospechados: ocho goles encajados, que han elevado la cifra total de la temporada hasta los 17, frente a los diez recibidos hace un año a estas alturas.

Ciertamente, los 14 tantos marcados superan los nueve de entonces, pero sigue resultando llamativo haber recibido casi la mitad del total de los goles (un 47%) en solo dos partidos. Y eso a pesar de que el arranque en esos dos encuentros fue, si no bueno, al menos sí aceptable. Sin embargo, dos acciones puntuales como fueron una segunda jugada aprovechada por Lenglet y una desatención en la marca de Alcaraz provocaron que el rival se pusiera por delante y que la fragilidad defensiva hiciera acto de presencia.

Y en ambos casos sucedió pronto, puesto que el 1-0 del Barcelona fue el gol más tempranero recibido por los blanquivioletas en toda la Liga, en el minuto dos, mientras que el de Joselu, en el 26’, superó al de Arturo Vidal como el segundo más madrugador.

Ocho puntos fuera

Estas dos derrotas se suman a las cosechadas ante Villarreal y Alavés. La de Vitoria, por el rival y por cómo se produjo, es la más dolorosa de las cuatro que se han producido en las ocho primeras salidas. Aun así, los ocho puntos sumados por las victorias ante Betis y Espanyol y los empates ante Real Madrid y Athletic de Bilbao convierten al Real Valladolid en el quinto mejor visitante de entre los 20 equipos de Primera División.