El Pucela, a romper el ‘meigallo’ de Balaídos

La artista gallega Ana Kiro popularizó años atrás la canción ‘Galicia, terra meiga’. Es, aquella, tierra de embrujos, y el Real Valladolid bien lo sabe: no se le da bien Vigo, donde solo ha conseguido tres triunfos en Primera División.

Los pupilos de Sergio González, que empataron allí el año pasado, no deberían descartar llevar ajos y colocarlos detrás de las porterías para combatir al meigallo (conjuro) que ha provocado 15 derrotas y 11 empates en 29 visitas.

El comienzo del mal fario se remonta a la primera visita en la máxima categoría, en 1949, cuando el Pucela perdió por 2-0. Su primer triunfo llegó a la tercera, a finales del 50. Desde entonces, y hasta los años 90, no volvió a vivirse otra victoria blanquivioleta en territorio vigués. Fue en la temporada 1993-94, cuando todavía los triunfos otorgaban dos puntos.

El siguiente, tercero y último, fue pocos años después, en el primer partido de 1997, por 0-2 y con Vicente Cantatore sentado en el banquillo visitante. El ‘EuroPucela’ (jugó la UEFA el curso siguiente) venció merced a los goles de Harold Lozano desde el punto de penalti y de Quevedo a un Celta en el que militaba Eusebio Sacristán.

El entonces futbolista de La Seca saltó al campo en el minuto 66 junto al único ‘superviviente’ de aquel encuentro, pues se da la curiosa circunstancia de que uno de aquellos jugadores lo vivirá a pie de campo. Se trata del bosnio Vladimir Gudelj, que ejerce como delegado celtiña. Otro de los participantes en aquel choque, el brasileño Mazinho, podría estar representado a través de su hijo, Rafinha, que acaba de salir de una lesión.

La última visita del Real Valladolid rompió con una racha de tres derrotas seguidas. Fue la temporada pasada, cuando el gol postrero de Leo Suárez en el minuto 94 rescató un punto para los de Sergio, que formó de inicio con Masip; Moyano, Olivas, Calero, Nacho; Borja; Keko, Alcaraz, Míchel, Óscar Plano; y Duje Cop. En la segunda parte participaron Toni, Ünal y Leo Suárez.