LaLiga de Messi y todo lo demás

AS estuvo anoche rodeado de grandes personajes del deporte. Premiados o no, deportistas o no, porque había directivos, organizadores, patrocinadores… Fue nuestra gala anual, nuestra nochebuena laica, nuestro guiño de reconocimiento, en unos cuantos, de todo lo que le debemos al deporte español, que no deja de producir acontecimientos felices para nuestras páginas. Contra el adagio un tanto canalla y un mucho real de la prensa generalista, según el cual sólo las malas noticias son noticia, en la deportiva ocurre al revés: las buenas noticias son noticia, son las que ocupan las portadas. Las malas van dentro, más atrás.

El privilegio del periodista deportivo es tratar con este tipo de gente con la que nos codeamos ayer y nos encontramos a lo largo del año. Gente sufrida y callada. Gente que entrena en espacios apartados, lejos de las candilejas, conviviendo con la fatiga y el dolor, esperando un instante olímpico, o un campeonato mundial, en el que bajo la mayor presión se lo juegan todo. De esos hubo ayer muchos: Ona Carbonell, Javier Fernández, Nuria Marqués, Alba Vázquez, Toni Bou… También, sí, los que arrasan en televisión. El baloncesto español, que no para de acopiar medallas; el tenis, con su último y formidable éxito en la Davis de Piqué.

Y, claro, LaLiga y sus 90 años. LaLiga, Messi y sus seis balones de oro, Joaquín y sus 532 partidos, Amancio y Butragueño en representación de las 33 ligas del Madrid, Luis Aragonés y sus 40 años en la competición. También, héroes de los espacios en que tenemos ediciones digitales, el campeón mundial de altura, Barshim; Sotomayor, aún recordman mundial; Bernal, ganador del Tour o Forlán, recién retirado. Pero me emocionó de forma especial el premio fair play a Pato, técnico del Ribera Navarra de fútbol sala, y sobre todo el homenaje a Blanca Fernández Ochoa, a la que otros años vimos aquí, cuya sonrisa se congeló en su amada sierra.