Busquets, el jugador invisible

“Si un día pudiera reencarnarme me gustaría hacerlo en Sergio Busquets”, así de claro se mostró en su día Vicente Del Bosque cuando era el seleccionador español y le preguntaron por su pupilo. Años después, Pep Guardiola y Luis Enrique también se apuntaban a la reencarnación para definir el rol de Sergio Busquets en el equipo.

Sin embargo, tantos elogios y reconocimientos de sus entrenadores y compañeros de profesión, no le han servido para visualizar su nombre entre los galardones individuales. De hecho, entre las doce temporadas que lleva en el fútbol profesional, sólo en una ocasión estuvo entre los 23 nominados y fue precisamente cuando se unieron periodistas, entrenadores y futbolistas en el premio. Era el año 2012, tras ganar la Eurocopa, cuando su nombre aparecía por primera y última vez, junto a sus compañeros Iniesta, Xavi, Piqué y Messi. De hecho, finamente acabó en la vigésima posición, sólo por encima de Piqué, Benzema y Balotelli.

En el año que España ganó el Mundial, 2010, se incluyeron un total de siete futbolistas españoles (Xavi, Iniesta, Xabi Alonso, Puyol, Cesc, Villa y Casillas), pero no el del centrocampista.

En el 2015, con el tridente bajo el brazo, el Balón de Oro lo volvía a ningunear de forma incomprensible. En aquella ocasión los blaugrana nominados fueron Messi, Luis Suárez, Neymar, Iniesta, Rakitic y Mascherano.

Para el que muchos es el mejor pivote defensivo del planeta sigue teniendo una cuenta pendiente a la hora de las valoraciones en los premios individuales. Este año su nombre ha vuelto a quedar relegado en un segundo plano, pero en esta ocasión ya no ha sido ninguna sorpresa.

Estamos hablando de un jugador incombustible que suma 552 partidos con el Barcelona y 116 con la Selección. Titular indiscutible con todos los entrenadores que ha tenido, su personalidad introvertida y su juego alejado en muchas ocasiones del área, le han dificultado sobremanera ganar el pulso mediático respecto a otros jugadores muy inferiores al de Badia. Sin embargo, Busquets vive su anonimato de una forma tan natural como pragmática, pensando siempre en el colectivo antes que en lo personal.

Eso sí, su gran hándicap son los goles. Sólo ha marcaso 15 con el Barça (8 en Liga, 4 en Champions, 1 en la Copa y otro en Mundial Clubs) y 2 con La Roja. 17 goles en 668 partidos. Pero su cometido en el campo es otro: dar sentido al juego y marcar el ritmo del partido. En eso es simplemente el mejor.