Los ultras del Burdeos estallan contra los propietarios

En enero, el Girondins de Burdeos iniciaba una nueva era con el objetivo de volver a estar en lo más alto. King Street, compañía global de gestión de inversiones, anunciaba la adquisición del club en compañía de General American Capital Partners, un fondo de inversión americano que estuvo a punto de adquirir la totalidad del Burger King meses atrás.

Lo que parecía una historia de amor se ha convertido en un divorcio inmediato, a tal punto de incidir en los aficionados “bordelais”. Ayer, durante la disputa del Burdeos-Nîmes, los “Ultramarines” saltaron al campo en el minuto 15 para protestar por la situación actual que vive su equipo, a tal punto de forzar la suspensión del partido durante más de media hora.

Para poner en contexto la crisis, hay que remontarse un mes atrás. King Street, que tiene el 86 % del Girondins de Burdeos, anunciaba su intención de separarse de GACP para hacerse con la totalidad de las acciones del club. El principal objetivo de los propietarios americanos desde que llegaron al suroeste de Francia ha sido el de hacer negocio, importándole muy poco el aspecto deportivo. Prueba de ello es que Paulo Sousa, entrenador del Burdeos, no tiene comunicación alguna con los propietarios y decidió apartar a su staff de cualquier relación con los americanos, centrándose única y exclusivamente en intentar devolver al equipo a competiciones europeas

Según L’Equipe, King Street tiene el objetivo de adquirir el club con fines meramente especulativos. En caso de tener la unanimidad en las decisiones que involucran al Burdeos, la compañía de gestión de inversiones podría sacar un beneficio en una futura venta, de la que ya podría haber diversos oferentes. Es decir, han visto que no han podido hacer negocio en un equipo de fútbol y van a intentar minimizar pérdidas para dejar la administración en otras manos.

El objetivo de maximizar el beneficio en la Ligue 1 no ha salido como esperaban a los inversores americanos. Un ejemplo es la afluencia del Matmut Atlantique, que acoge cada vez a menos aficionados, y cuyos ingresos por partido se reducen en una media de 10.000€. De hecho, el Girondins de Burdeos ingresó 200.000€ menos esta temporada en el partido contra el PSG que la anterior, en una declaración de intenciones de los hinchas de un equipo cuya seña de identidad ha sido siempre la de priorizar la cantera antes que el capital extranjero. Otro de los motivos de la reducción de beneficio se ejemplifica en Kamano o Baysse, dos jugadores que no entran en los planes de Paulo Sousa y que cobran al mes cantidades en torno a los 100.000€.

Los ultras del Burdeos ya han dejado claro que quieren cuanto antes que su club se desprenda de empresarios sin capacidad para involucrarse en un proyecto deportivo. El único motivo por el que King Street sigue todavía es que ven con buenos ojos la llegada de Mediapro al fútbol francés. La empresa de Jaume Roures instaurará a partir de la próxima temporada un novedoso reparto televisivo que multiplicará los beneficios en un 200%. También están atentos a la situación deportiva, pero únicamente por el aspecto económico. Si el Burdeos termina la próxima temporada en puestos europeos, percibirá una importante cantidad de dinero cuyo principal beneficiario sería el grupo inversor americano. Y de momento, es tercero en puestos de acceso a la Champions League.

Una de las primeras consecuencias de la separación entre King Street y GACP será la dimisión de Joe Dagrosa, presidente del Girondins de Burdeos. Dagrosa ha sido uno de los principales señalados por la situación actual, y es que el dueño de GACP se negó a traerle a Paulo Sousa en verano los fichajes que el portugués le pidió, alegando que la prioridad no era en aquel momento la de gastar dinero en nuevas incorporaciones. Ver para creer lo que se está viviendo en uno de los clubes con más historia del fútbol francés.