Joao Félix y el escudo del Atlético

Tras una Supercopa de España donde los rojiblancos salieron reforzados a nivel deportivo, solo ha quedado un lunar cerca del Atlético, la poca participación de Joao Félix en los dos partidos ha provocado que todas las miradas vayan hacia el portugués. Es tan cierto que a estas alturas se esperaba algo más del Menino como injusto que se le juzgue por su precio.

Está en fase de formación y de maduración con 20 añitos, su corto bagaje profesional y adaptarse a la filosofía cholista, con el desgaste físico que ello conlleva, me parecen argumentos suficientes como para creer que a día de hoy son desproporcionadas las exigencias hacia Joao. La expectativas creadas en él por la inversión tan grande que se hizo en su contratación le meten una presión y van a hacer que siempre salga perdiendo un chaval que llegó al Atlético con apenas medio centenar de partidos como profesional.

El portugués pasa por una situación en las que despierta dudas, un momento de dificultad donde necesita más que nunca que club, compañeros, cuerpo técnico y afición pongan el escudo antimisiles para proteger a la joya de la corona. Que conste que cuando se oficializó su fichaje me pareció una apuesta de riesgo (yo con esa pasta me hubiese traído, por 80 y 45, a Dybala y Cavani), pero una vez hecha esa inversión hay que arroparle para que se sienta seguro y coja esa confianza que necesita para demostrar ese don, el de ser diferente gracias a su talento y su gran visión para aparecer por sorpresa en zonas de remate.

Pero no era Joao Félix el que tenía que sacar las castañas de fuego según llegó, hay que cocerle a fuego lento y cuando cuaje será el que te haga seguir creciendo y dar un salto de calidad. Hay jugadores que se les da cuatro o cinco meses de adaptación, porque llegan a una Liga nueva, porque llegan con sobrepeso, por mil circunstancias y hay que hacer lo mismo con Joao y darle un margen de confianza. No entiendo que se le ataque indiscriminadamente y que no se saque el escudo rojiblanco para defenderle. Este chaval es la joya de la corona colchonera, y hay que protegerle porque es patrimonio del Atlético de Madrid.