Lo que debe aprender Santa Fe tras la derrota en el clásico

La pretemporada permite a los equipos darse la licencia de cometer errores y arriesgar para entender los puntos que deben trabajar antes del inicio de los torneos. Para Santa Fe, el clásico ante Millonarios en el Torneo ESPN, sirvió de lección para ver los aspectos a mejorar y tener una nómina más solida.

Tras el 3-1 en contra sufrido en El Campín, el técnico Harold Rivera dejó claro que el rival lo complicó y supo enredarlo para llevarse el triunfo. “No tuvimos la claridad y Millonarios nos controló bien, nos cerró los espacios y nos generó situaciones. Estamos acoplando jugadores y hay que seguir. Debemos aprender de todo esto“, dijo el entrenador luego del partido.

Problemas para salir desde atrás

Fue el punto que más se evidenció. Santa Fe no pudo hacer efectiva su posesión y cuando debía empezar el juego desde los centrales o los volantes de marca, después de recuperar la pelota, no había claridad y todo terminaba en un rechazo o un pase errado. Esto generó que Millonarios encontrara opciones desde la presión, como en el segundo gol cuando el central Juan Pablo Vargas pisó campo rival y con la defensa rival adelantada filtró un lindo pase para que José Ortíz marcara ante la salida apurada de Castellanos. Rivera deberá trabajar los pases desde atrás.

Las lagunas de Velásquez y Sambueza

Está claro que los mejores jugadores de Santa Fe son Jhon Velásquez y Fabián Sambueza y no está mal que el equipo dependa de ellos, porque son sus constructores. Pero el problema está en sus lagunas durante los 90 minutos que generan incertidumbre y no hay alguien más que tome las riendas. El ’10’ fue el que tuvo el partido más discreto de los dos, mientras que el argentino buscó algunas opciones y pases a los delanteros. Desde el banco debe haber más variantes para solucionar esas situaciones de juego.

Soluciones de pelota quieta

Algo positivo que deja el clásico es la pelota quieta y el juego aéreo. Santa Fe tiene muy buenos cobradores y también cabeceadores, así que Rivera puede trabajar mucho más estos momentos en los entrenamientos para desatar partidos, como ha sido tradición del equipo en los últimos años. El gol de Torijano fue la muestra clara de la fortaleza que tiene el plantel para mover a la defensa y dejar a un rematador de cabeza con la comodidad necesaria para resolver. Además de ese gol, hubo tres opciones más en las que se acercó e incluso generó peligro desde el rebote.

Tarjetas amarillas

El técnico deberá profundizar mucho en la gestión del temperamento de sus jugadores. Ante Millonarios se notó que ante la falta de precisión en el juego con la pelota, la solución fue cortar con faltas y con acciones que generaron tarjetas innecesarias, como la roja de Dairon Mosquera en el primer partido ante Cali. En total fueron seis amarillas y varias se pudieron evitar, como la de Dixon Rentería cuando apenas llevaba 20 segundos en el campo tras ingresar en el segundo tiempo.