El Sandro Rosell de los valores

“Estoy mejor que el año pasado”, se presentó sonriente Sandro Rosell (6-3-1964) en las Matinals de Desenvolupament Directiu de l’ACDE (Associació Catalana de Dirigents de l’Esport). Ante un auditorio de unas setenta personas, y sin demasiada presencia de la prensa ya que la organización de los denominados Cafe Colet advirtió que no atendería preguntas de los medios, el ex presidente del Barcelona, en una de sus primeras apariciones públicas desde que salió de prisión, disertó sobre la dirección hacia la que caminan los directivos en el deporte. Rosell, vinculado desde siempre al marketing, desde el que accedió a los puestos directivos del Barça, desarrolló paradójicamente una teoría anti-marketing. “He tenido dos años (en referencia a su prisión preventiva) para pensar desde qué punto de vista cambiaría la evolución del deporte. Me he preguntado muchas veces en los últimos tiempos: ¿”No nos estamos pasando de vueltas en pensar que los clubes son empresas, no nos estamos olvidando de las raíces y del propio deporte?”.

Rosell, invitado estrella de la charla, abrió un coloquio alrededor de esa pregunta al aire que luego direccionó hacia los clubes de la base pero que también conectó con los clubes profesionales. Y puso una metáfora gastronómica. “¿Dónde iriaís, a un restaurante bonito y bien decorado pero con mala cocina o al restaurante donde te tratan peor porque parece que vienen el de Barcelona a quitarle la escudella pero se come de coña? Pues ese es el ejemplo que yo pongo. Hay que volver a la escudella, al producto, al deporte. A día de hoy hay más empresarios que gestores deportivos en el deporte”.

“Siempre he dicho que no compraría un equipo de fútbol. Es la única empresa en la que no haces lo que quieres. Cuando ganan, ganan los jugadores. Si pierdes, estás perdiendo tú. Prefiero el asociacionismo”, reflexionó en lo que pudo verse en un pensamiento en dirección hacia Gerard Piqué, flamante dueño del Andorra. Rosell apareció, pues, como un reformista, que pide “volver a hacer producto, la marca ya llegará”. Y que ahora anda preocupado por el elevado perfil de los dirigentes. “Gestionar el ego de los directivos es prioritario”, advirtió. Después de hora y cuarto de disertación, Rosell, que aseguró “estar en un periodo de calma”, se marchó aplaudido por el auditorio sin que dijese esta boca es mía sobre su futuro y su vinculación a alguna de las candidaturas que se preparan entre bambalinas en Can Barça.