Sainz, 10 minutos y 447 km para hacerse con su tercer Dakar

“El objetivo es intentar pasarla y no cometer errores, no quedarnos enganchados”. Sainz tenía muy claro cómo afrontar un día decisivo, el penúltimo. Volvió a recuperar casi toda su ventaja y no podía permitirse desperdiciarla toda por un error. Y no lo hizo. Abrió pista en cada uno de los 379 km de la especial que regresaba desde Shubaytah a Haradh como parte del final de la maratón, enfrentándose el primero a las dunas más complicadas que Arabia Saudí puede ofrecer, y logró el objetivo: afrontar el último líder y con ventaja.

Con 7.400 km ya en la mochila, el tercer ‘Touareg’ del madrileño en el Dakar le espera a ‘solo’ 447 (374 contra el crono) y tiene diez minutos que administrar para asegurarse de que no se le escapa. Ese el tiempo al que vienen por detrás sacando el colmillo Al Attiyah y Peterhansel, sus dos máximas preocupaciones. Un dolor de cabeza constante para Carlos al que perseguirán incansablemente hasta el último aliento, como dos fieras que intentan alcanzar a la que se lleva su presa antes de que se la coma.

Como viene siendo habitual en su lucha a tres, intercambiaron papeles una vez más y el qatarí y el francés sacaron partida a sus posiciones de salida más retrasadas, en especial el que iba en el otro Mini. Stéphane se llevó la victoria de la penúltima etapa, empatando a cuatro con su compañero de filas, después de cuatro horas y cuarto dando gas. Eso sí, marcó la diferencia por únicamente diez segundos, los que le sacó a Nasser, a quien se le resiste el triunfo. Ambos llevaron el ritmo de la etapa y Sainz fue el que acabó tras ellos a ocho minutos.

De 18 a 10 en la general, una pérdida asumible, que entraba dentro de la lógica teniendo en cuenta las circunstancias y que permite a Sainz soñar más que nadie con la victoria. Eso es lo que importa, al fin y al cabo. Aun así, prudencia. La misma que tuvo que tener Alonso para no ser pisoteado en mitad de la manada en la que salió tras estar hasta las 22:00 de la noche arreglando los desperfectos de su Toyota.Zafándose entre coches más lentos, side by side y camiones, cedió poco más de un cuarto de hora con los mejores.

Un octavo puesto que seguro que le sabe a gloria después de empezar la etapa el 113 en el orden de salida de los vehículos de cuatro ruedas (no se permitía reposicionamiento a los prioritarios) y que le salir a la última especial en un puesto interesante. Parecida sensación a la del asturiano le quedaría a Roma, quien tras otro miércoles duro pudo volver a la normalidad con su Borgward y acabar cerca del Top 10. Y Calleja completó un maratón sobresaliente al ser 19º con su Overdrive. Buen papel de los españoles. Ahora, queda cerrar el del mejor.