Arturo Reyes, blanco de justas críticas: su cadena de malas decisiones


Selección Colombia

Arturo Reyes, blanco de justas críticas: su cadena de malas decisiones

Jenny Gámez

El entrenador de la Selección Colombia se equivocó de cabo a rabo en cierre de Preolímpico.

La Selección Colombia fue eliminada en su casa del Preolímpico, que entregaba dos cupos a los Olímpicos de Tokio 2020.

Pero más allá de ese resultado, que es desfavorable y que marcó un récord negativo para el país, los focos apuntan directamente al entrenador Arturo Reyes, quien tomó varias decisiones cuestionables en la última derrota 3-1 contra Uruguay y durante todo el torneo.

Repasamos sus más gruesas fallas:

1. Improvisación en el peor momento

Colombia llegaba comprometida a la última fecha del Preolímpico tras caer 2-1 contra Argentina y por eso frente a Uruguay había que salir a arrollar, a echar mano de todos los recursos de la nómina para ganar a cualquier precio. Pero fue justo el día que eligió el DT para probar un nuevo esquema.

​El equipo usó, por primera vez, una línea de tres defensores, prescindió de Herrera que era uno de los hombres más claros durante todo el torneo, apostó por Alvarado cuando era Kevin Balanta el hombre más eficiente en la marca y, sin esa seguridad en el medio, prefirió de nuevo jugar sin número 9.

Todos esperábamos que ese modelo ya hubiera sido probado en las prácticas durante el Preolímpico o al menos en la etapa de preparación. Pero la manera como salió el ensayo habla de que no hubo rodaje para esa idea: Colombia fue un mar de imprecisión, la pelota quemó en las piernas de los zagueros, los costados fueron una invitación al rival para atacar, los del medio no lograban repartirse las marcas de los férreos uruguayos y arriba quedaban aislados Benedetti y Carrascal, además carentes de socios para meter un pase cuando lograron -pocas veces- asegurar la pelota.

2. Mala lectura del juego

Era un hecho que Colombia necesitaba revulsivos, más cuando Nicolás Benedetti salió lesionado. Pero aunque el DT y todo Bcuaramanga veía que urgía un conductor, un hombre que parara y pensara y repartiera juego, el elegido fue un 9… ¡justo lo que se descartó en el inicio del juego!

El problema seguía siendo el mismo y entonces, en el intermedio, vino otra sorpresa: salió Segura, de gris partido, y llegó Ricardo Márquez ¡otro número 9! ¿No que no servían contra Uruguay? Como era de esperarse, sin hombres de marca el equipo se partió en el medio yc ada balón filtrado por los uruguayos fue una opción clara de gol.

¿Qué hacer? Reyes por fin entendió que Carbonero tenía el perfil de conector para el ataque que se necesitaba, pero justo en ese punto ya el rival ganaba 3-0. ¡Ya para qué! se lamentaban muchos en las tribunas del Alfonso López.

Si a esas malas decisiones se suman otra raras determinaciones, como reemplazar a Carrascal en el primer partido contra Argentina (derrota 2-1) cuando era la figura; dejar a Colombia sin el único hombre con manejo de la pelota cuando Brasil (1-1) se vino encima en el inicio del cuadrangular y repetir el error de sacar al hombre del América en la derrota que clasificó a los ‘gauchos’ a Tokio, entonces parece que la mala lectura del jeugo no era una casualidad, era una característica…

3. ¿Nunca encontró la nómina?

La sorpresa fue la constante en las alineaciones de Reyes durante el Preolímpico. En la primera fase del torneo jugó con el equipo que parecía tener más memoria, con cuatro hombres en el fondo; un buen tándem entre Herrera y Benedetti a pesar de las dudas que generaba ver al vallecaucano tirado a una banda cuando su sector suele ser el medio;  un inspirado Carrascal que le demostró que no era el hombre a sustituir y al menos una referencia en ataque, un número 9 claro en el área rival (Márquez o Sandobal, alternando).

Pero en el momento definitivo, el cuadrangular, resolvió darle la vuelta a eso que le permitió clasificarse. Y en cada caso las explicaciones parecían muy nobles: a Brasil no se le jugó con 9 porque era débil por los costados y de hecho Cetré les hizo daño siempre… hasta que el propio DT desarmó su modelo y sacó a Benedetti y con eso generó confusión; contra Argentina volvió al hombre de área en ataque porque sabía que repetir el modelo era lo que esperaba su rival; frente a Uruguay de nuevo quitó al 9 porque entendió que eran tan fuertes por arriba que quien jugara en la posición sería presa fácil de la marca… Pero en ese ‘quite y ponga’ sus jugadores perdieron confianza y lucieron perdidos.