“Bernal tenía a los 19 el nivel psicofísico de alguien de 30”

Acaba de estar en la Vuelta a San Juan argentina como buen conocedor del ciclismo sudamericano.

Sí, y en la Vuelta al Táchira. Ya en 1989 visité el llamado Tour de las Américas, en el que vi a un joven que me impresionó y que después ganaría una etapa reina del Giro, acabó en 10ª posición. Se llamaba Leonardo Sierra, era venezolano. A partir de ahí inicié una relación con el ciclismo de este continente, donde encontré enormes talentos como Cacaíto RodrÍguez, que conmigo logró la jornada reina del Tour por delante de Ugrumov y Pantani. Luego Freddie González, José Rujano, que en 2005 fue podio en el Giro por detrás de Savoldelli y Simoni, y líder de la montaña. José Serpa, Hernán Darío Muñoz… y tantos otros.

¿Cómo da con ellos?

Soy muy amigo de Héctor Urrego, que trabaja en Radio Nacional de Colombia. Él me habla de jóvenes y yo voy a verlos, hablo con ellos. Por eso vengo tanto a las carreras de Sudamérica. También fui seleccionador nacional de Colombia cuando Botero conquistó el oro en contrarreloj, el único que lo ha logrado de América.

Se le considera como uno de los grandes padres deportivos de Egan Bernal.

El mánager que tenía, Paolo Alberati, me propuso a un ciclista que era rodador. Estábamos en la Copa Agostoni, pero yo no necesitaba más rodadores, sino que estaba buscando un escalador joven. Y él me dijo: ‘Lo tengo aquí’. Miré a Egan y respondí: ‘¡Si es un niño!’. Pero me contestó que me iban a mandar los test de esfuerzo que le habían hecho, eran portentosos y ahí empezó la historia. Ya lo habían propuesto a algún equipo del World Tour, pero no estaban convencidos. Yo cuando vi aquellas pruebas y hablé con él, le fiché.

¿Pensó que iba a alcanzar el maillot amarillo?

La primera que corrió con nosotros fue el Giro del Mediterráneo. En la última etapa hizo décimo en una carrera que tenía a corredores del World Tour (ganó Bakelants, del Ag2r), pero yo entonces avisé de que este chico iba a ganar una grande, algo que me recordaron el pasado verano en París cuando lo logró y me puse muy contento de que la gente se acordase. Cuando lo dije en su momento, todos me miraban como a un loco, pero yo sabía que tenía algo especial. Además, es una gran persona, con buena cabeza. Es un corredor muy completo. Iván Sosa, otro al que le he dado la alternativa, es un grandísimo escalador, pero no va tan bien en crono como Egan, que lo tiene todo.

¿Es el mejor corredor que ha tenido?

Sí, a los 19 años tenía un equilibrio psicofísico de una persona de 30. No me olvidaré del día que me dijo: ‘Gianni, estoy muy agradecido por todo lo que has hecho por mí, pero me veo preparado para competir en el mejor equipo del mundo’. Y lo logró.

Siempre que habla de usted lo hace con mucho agradecimiento.

Sí, eso me llena de orgullo. Yo me debo a esta pasión maldita que es el ciclismo y casos como el suyo son los que la justifican. Pero es la única manera, trabajo para eso. Mi equipo tiene entre 2,5 y 3 millones de presupuesto, no pienso en pelear con los del World Tour que tienen 15, 20…

Ahora que ha ganado el Tour, ¿no le da rabia que podía haber ganado mucho dinero con él?

No hago esto por dinero. Mi abuelo, Giovanni Galli, que también fue ciclista, me dejó en una posición cómoda. No soy rico, pero vivo bien, yo y mi familia. El ciclismo es mi pasión. No sólo podía haber sacado más, sino haberlo retenido un año más, pero sabía que era el momento de que diera el salto, le habría perjudicado y a lo mejor ya no habría ganado el Tour. Se fue y estuvo un año trabajando para Froome y Thomas, y al siguiente, tras no poder ir al Giro, llegó al Tour en el que no estaba Froome con la credibilidad ganada para poder intentarlo.

¿Estamos ante la era Egan Bernal?

Estoy convencido de que puede ganar varias grandes y que llega una era Bernal. Lo tiene todo y sabe lo que quiere. Tiene buena cabeza y no va a cambiar, aunque le corteje Miss Universo. Él tiene su vida, su novia, no va a perder la cabeza. Creo que vamos a verle dominar al ciclismo, aunque tendrá grandes rivales y uno lo estamos viendo aquí en San Juan, Evenepoel. A él no le conozco como persona, pero sí como atleta y es impresionante. También dependerá del recorrido de las carreras. Si Egan puede sacar diferencia en la alta montaña, Remco en el llano es un fenómeno, dentro de que creo que puede pelear por una grande.

¿Qué diferencia hay entre aquellos escarabajos que veía en los 90 a los completos ciclistas colombianos de ahora?

Bueno, por ejemplo Cacaíto ya pertenecía a la segunda generación después de los Lucho Herrera, Fabio Parra… No andaba en crono, pero ya tenía la inteligencia para salvar los abanicos, moverse en llano, bajar los puertos. Ahora ya son completísimos, hay especialistas de todo, que vienen de la pista, escaladores, velocistas…

¿Se ha encontrado a algún talento que pensaba que ganaría una grande y se quedó por el camino?

José Rujano. Tenía un talento físico increíble y andaba muy bien en crono, con una fantástica posición sobre la bici. Pero al irse de nuestro equipo, que por cierto lo hizo a mitad de año y perdió dinero, recaló en el Quick Step, donde tuvo muchos problemas. Se marchó, también perdiendo dinero, y llegó al Caisse d’Epagne, donde yo creía que con mi amigo Eusebio Unzué sentaría la cabeza… Tomó muchas decisiones equivocadas en todos los sentidos. Ahora sigue corriendo y ha sentado la cabeza. Tal y como piensa ahora, hubiera sido un gran campeón, pero su tiempo pasó.