La invocación a Koke, Llorente y Correa

La expectativa. Fueron apenas 20 minutos, un período de tiempo corto, pero el Atlético se reencontró ante el Granada con su propio carácter. Se vio a un equipo vitalista y atrevido, aquel que compareció contra el Barcelona, el Valencia o la Juve o que reaccionó en la segunda parte de Sevilla, pequeños chispazos que no ha logrado sostener. El esperado retorno de Koke, la costumbre de Correa y la enmienda de Llorente conformaron un mapa de partido que debe imitar en Mestalla. El desarrollo del Valencia frente al Getafe refrendó su pesadumbre ante rivales con planteamientos dominantes, de alto ritmo y dinámicos con y sin balón.

El motor. El Atlético se procuró su última victoria a través de un inicio en el que recurrió a la energía de todo el bloque. Con Llorente en la derecha, juntó líneas y adelantó su zaga hasta zonas cercanas a la medular. Había pocos espacios entre Vrsaljko y Llorente, entre Lodi y Saúl. Nadie regateó un esfuerzo defensivo. El axioma sirve para Mestalla. Será capital no dejar girar a Kondogbia y Parejo para obligarles a recibir de espaldas como hizo el Getafe. El Valencia llegó a perder 24 balones en su campo, descompuesto en la salida sin tener ningún tipo de escapatoria. Si Parejo juega suelto, la escena es otra como quedó señalado en la segunda parte del duelo de la primera vuelta. Acaparó los focos y rescató un empate para los de Celades. El sentido táctico de Koke y la intensidad de Llorente, en definitiva, recomponen la medular en fase defensiva, pero el Atleti necesitará de nuevo de la diligencia de Vitolo y Correa —11 recuperaciones el pasado sábado— si quiere apretar arriba. El argentino no se esconde casi nunca en este registro.

El salto de líneas. En los tramos de presión alta, los de Simeone también han de ejecutar una vigilancia estricta sobre los delanteros del Valencia. Las intervenciones entre líneas de Maxi Gómez suponen una fuente de inspiración para las transiciones del Valencia. Con Rodrigo en el once el peligro hubiese sido mayor. El celo de Thomas a su espalda y las anticipaciones de Savic o Felipe tienen que ser el sostén rojiblanco.

En ataque. Siempre que no pueda correr, el Atlético se guiará por la batuta de Koke y los apoyos de Vitolo y Correa. Sacar a Llorente del centro a banda mejora la circulación atlética y dibuja opciones más verticales. El rombo, con Koke en la punta, ofrece alternativas a Thomas y subraya su sintonía con el capitán. Siete entregas adelantadas le dio contra el Granada. Koke da continuidad al juego y ofrece variedad a las continuaciones de Saúl o los puntas. En ese ambiente, las recepciones de Vitolo y Correa a los lados o por dentro de ese 2×2 interior del Valencia, formado por los centrales y Parejo y Kondogbia, desactivarán el radar rival y extenderán una ofensiva tan imprescindible para subirse al tren de la Champions. Al Atleti apenas le queda margen para alguna distracción más. Al Valencia tampoco.