Ruibal: “Lo del Betis es una religión, jamás viví nada igual”

Aitor Ruibal (Sallent de Llobregat, 23 años), tiene un eclipse en el ojo derecho. El sábado, en un choque fortuito con Kenneth Omeruo, se abrió una brecha bíblica justo por encima del párpado. Once puntos se llevó a casa. Eso y un mareo importante que, inflamación de por medio, le ha impedido entrenar hasta ayer mismo. Pero el asunto mitiga. Ya puede ver y jugar. Si lo hace el domingo se medirá al equipo al que aún pertenece. Al Betis.

A préstamo en Butarque, dice que no ha vivido nada igual a la pasión por el fútbol que se transmite en Heliópolis. “Es cómo si fuera una religión”, afirma antes de confesarse, esta semana, hereje sin rubor. “Ahora sólo corre sangre blanquiazul por mis venas”, insiste sin olvidar su pasado. “Si marco, no lo celebraré”, promete, aunque le encantaría marcar. Porque él y el Lega lo necesitan. “En enero me planteé salir, pero Aguirre me frenó. Me ha dado mucha confianza”.

¿Qué tal lleva la ceja?

Bien, ya no tengo problemas al ver. Lo aparatoso ahora son los puntos y la costra, que es ahora lo que más me duele.

Once puntos es media salvación…

(Risas) La broma ya me la han hecho por redes sociales…

¿Se asustó?

Al principio sí que me asusté un poco. Rápidamente me eché la mano al ojo. Aquello era un chorro de sangre. Cuando vinieron Charly, el fisio, y el doctor me tranquilizaron… aunque el cabrón de Charly me decía que tenía una avería guapa.

Y al final que se tuvo que ir fue Omeruo, que era el que había dado el golpe.

Es que para él, el golpe fue más con la frente. Se podía encontrar mareado. Yo también estaba mareado, tenía fatiga en la barriga… pero la adrenalina del partido hizo que apenas me doliera. Ni cuando me pusieron las grapas. Fue todo raro. Si me hubiera visto la herida, habría sido peor.

¿Está para jugar?

Ayer volví a entrenar y si el míster quiere que yo esté, no tengo problema alguno de jugar el partido.

Hablando de jugar, últimamente está siendo un cambio recurrente.

Sí que me estoy empezando a sentir algo más importante. Cuando no tienes minutos decae tu confianza. Pero llegó Aguirre y me mostró apoyo. Me costó entrar. El equipo estaba bien. Yo creía que ya no jugaría. Pero me dijo que siguiera trabajando, que estaba bien, que tendría minutos. Y gracias a la Copa, que he podido jugar tres partidos enteros, me ha ayudado a demostrar quién soy.

Se ha tenido que reciclar a carrilero.

Depende de los partidos, requiere que juegue ahí. Soy ofensivo y se gana un hombre de ataque. En defensa me cuesta, pero no ha sido difícil adaptarme.

Usted es delantero. Cuando el Leganés buscaba un ‘9’, ¿qué pensaba?

Pensaba algo así como “¡Eh, que yo soy delantero, que estoy aquí!” (Risas) A ver, al fin y al cabo el club y el míster me veía en otra posición. Hay que respetarlo y ya está.

¿Sigue afectando el adiós de En Nesyri?

Ahora no. Sí que ha sido un tío importante, con una presencia arriba grande que trabaja mucho y que tiene gol. Pero un equipo no se basa en un jugador, ni mucho menos.

¿Se planteó salir en enero?

Sí, claro que sí. No estaba teniendo nada de minutos. Era una opción. Pero pasó lo que pasó, el míster me quería, el club también. Me dijeron que tendría oportunidades. Y la decisión fue la de seguir.

¿Cómo ve su cesión?

Me está sirviendo para mucho. En cuanto a minutos me está costando más. Pero estar en un vestuario de Primera, entrenar con gente de Primera es un orgullo. Muchos pagarían por eso. Estoy orgulloso de estar donde estoy.

¿Se ve con opciones de volver al Betis?

No es que me lo plantee. No pienso en el futuro. Pienso en el ahora.

El Leganés tiene una opción de compra unilateral, ¿no?

Sinceramente no lo sé muy bien. Esto lo lleva mi agente. Pero creo que es unilateral. Si el Leganés quiere ejercerla, puede.

Cuentan que le queda mucho de sentimiento bético.

Sí, sí… Siempre lo he dicho. Jamás había vivido algo tan intenso tan… ¿cómo decirlo?

Profundo…

Sí, eso es. Para que me entiendas, aquello es como una religión. Nada tiene que ver el fútbol con el sentimiento. Es de locos cómo se vive allí. La gente te lo transmite, te transmite tan buen rollo, que al final se te queda un poco de sangre bética.

Pues esta semana le toca ser hereje.

Eso está claro. Ahora mismo por mis venas sólo corre sangre blanquiazul. Voy a muerte con mi equipo.

Betis y Leganés podrían montar un sindicato de afectados por el VAR.

El VAR está siendo, más que una ayuda, un problema. A mí no me gusta criticar profesiones que yo no sé hacer, pero deberíamos aprovechar más las tecnologías. No cuesta tanto revisar jugadas. El VAR se puso para quitar polémicas y ahora hay más.

Una polémica que ayudará al Lega fue la roja a Fekir del domingo…

Insisto: un jugador no hace a un equipo entero, pero él es campeón del mundo. Es una pasada como jugador. Tiene una calidad tremenda. Tenemos suerte de que no juegue.

¿El partido es tan importante como se percibe desde fuera?

Eso y más. Hay que sacar puntos como sea.

¿Es exagerado hablar de final?

No, que va. Ya sólo quedan finalísimas…

Si marca, ¿lo celebra?

No, no lo celebro.

¿El Leganés se salva?

Claro, soy siempre positivo y más viendo como al equipo entrenar y competir.