La tormenta Dennis amenaza de nuevo la jornada de la Premier

El calendario del fútbol inglés, ya apretado de por sí debido al gran número de competiciones en activo, podría verse de nuevo comprometido. ¿El motivo? Una nueva tormenta, esta vez conocida como Dennis, se aproxima a tierras británicas procedente del Atlántico y podría acarrear sus mayores consecuencias en las próximas 72 horas. Justo cuando están programados los seis partidos restantes de la jornada 26 de la Premier League. Seis encuentros sin contar el duelo entre Manchester City y West Ham, que no se pudo disputar el pasado domingo y ha tenido que ser pospuesto al próximo miércoles, 19 de febrero.

Será la segunda vez en dos semanas que Inglaterra sufra una borrasca de esta índole. Ciara ya azotó a las islas británicas la pasada semana, dejando a su paso, según Daily Express, a más de 20000 hogares sin suministro eléctrico, vientos de 156 kilómetros por hora y lluvias que con las que el agua alcanzó casi 18 centímetros de altura. Y por supuesto, imposibilitó que el duelo entre citizens y hammers se pudiese jugar.

Se estima que Dennis podría acarrear rachas de viento de hasta 97 kilómetros por hora, lluvias torrenciales e incluso nieve en algunos puntos del país. Consecuencias que no parecen tan fatales para la práctica del balompié como las que trajo Ciara pero que, aun así, podrían poner en jaque la planificación de la jornada. En ese sentido, se ha pronunciado Mike Riley, director del organismo regulador de los partidos de la Premier, el PGMOL. Riley explicó que “hay dos consideraciones principales que hacer al realizar una inspección de campo: la seguridad del jugador y el espectáculo. Un árbitro debe considerar si las condiciones de juego amenazan el bienestar de los jugadores y si comprometen el partido como un espectáculo para los aficionados”.

De este modo, Riley le pasa la patata caliente a los colegiados designados para los seis partidos que restan de la vigesimosexta jornada. Una fecha que se abrirá con un duelo entre Wolves y Leicester y cuyo plato fuerte será el choque entre Chelsea y Manchester United en Stamford Bridge. El Liverpool se podría acercar aún más al título en su visita a Norwich; mientras que los duelos restantes serían el Southampton-Burnley y el Arsenal-Newcastle. El aplazamiento de alguno de estos partidos resultaría fatídica para la organización del calendario inglés, que ya tendrá un final de temporada muy apretado con la final de la FA Cup y el desenlace de las competiciones europeas.