Fechas propicias para los postureos

Rubiales dio ayer una conferencia de prensa telemática, para lo que abrió por unas horas la Federación, lo que obligó a ir a un puñado de personas. No sé si estas cosas están bien para otra cosa que para resolver un espacio en los medios deportivos, porque al final lo que queda en claro es lo que ya tenemos todos claro: que nada está claro. Dependemos de que pase el Ángel Exterminador y esto no sabemos cuándo va a ocurrir y no sentimos que las autoridades, ni las de aquí ni las de fuera, lo sepan. El fútbol volverá cuando pueda, como otras cosas más importantes, que las hay. Lo demás son postureos, a los que estas fechas son propicios.

Desde luego, tal y como va todo, habrá que tomar una solución conjunta, porque lo que no será fácil evitar es que la Champions y la Europa League empiecen cuando venían empezando, e incluso que tengan el desarrollo que venían teniendo. El ideal optimista es que el virus se vaya a tiempo para que todo se juegue antes del 30 junio, fecha en que vencen los contratos de los futbolistas. Será difícil, temo. ¿Y si vamos al 31 de julio, al menos? Habrá que contar con buena voluntad general para que los contratos que terminan tengan un mes de prórroga. Pero aún la frontera del 31 de julio empieza a parecer demasiado próxima…

Mientras, discutimos si valdrá o no jugar lo que sea preciso a puerta cerrada, cosa que ya se ha hecho, o si se podrían apretar tres partidos cada siete días, cosa que se hacía en Inglaterra en los sesenta, cuando los campos drenaban mucho peor que ahora y el mal tiempo acumulaba aplazamientos. Está bien manejar todas esas cosas, pero de puertas adentro, no aireando las posturas para extender la controversia fuera de los círculos donde puedan tratarse con calma y rigor. Porque hace falta mucho tino y concierto para tenerlo todo preparado el día que se levante la bandera verde, tanto si es con plazo para terminar antes del verano como si no.