El Castilla trabaja sin lujos

Los jugadores del Castilla son futbolistas profesionales pese a militar en Segunda B, una categoría no profesional, pero no cuentan con los medios de la primera plantilla para poder entrenarse con un gimnasio particular en casa. No pueden disponer de las máquinas (algunas cuestan 9.000€) que sí tienen muchos de los futbolistas del plantel del Zidane y lucen estos días en sus redes sociales. Algunos de los castillistas aún viven en los domicilios de sus padres, la mayoría lo hace en pisos en urbanizaciones y unos pocos de ellos, antes de que el Gobierno estableciera medidas más drásticas con el estado de alarma, se marchó a sus localidades natales para poder estar cerca de su familia…

El plantel castillista dirigido por Raúl no sabe, como los mayores, cuándo se reanudará su campeonato y está teniendo que acostumbrarse a entrenarse en espacios reducidos y con el poco material de fitness que tienen a su disposición, parte del mismo prestado directamente de Valdebebas… “Están apañándoselas como pueden”, explica a AS el agente de uno de los jugadores del Castilla. “En nuestro caso, ha recibido además instrucciones extra del entrenador personal que le suele echar una mano en verano para ponerse a tono antes de la pretemporada, todo se hace online, con Whatsapp, vídeos…”. El club también les proporcionó instrucciones. Víctor Paredes, el preparador del Castilla, les manda tareas. El club les da instrucciones, además, sobre nutrición durante el confinamiento. Un aspecto muy importante para evitar que los chicos tengan una dieta distinta a la que están habituados. Todo controlado a distancia por el propio Raúl, que se mantiene en pleno contacto con sus colaboradores.

La clave está siendo no perder el tono teniéndose que entrenar en espacios reducidos, como es el salón de una casa. Apartan algunos muebles y listo. Es el caso del centrocampista Miguel Baeza. Estiramientos, pliometría, fuerza con cintas elásticas… También con bicicletas estáticas, uno de los elementos más asequibles y que algunos tenían ya en casa. Alguno, como Fran García, tuvo más suerte y al regresar a su casa en Bolaños de Calatrava (Ciudad Real) ha podido realizar carreras en el jardín familiar. Muchos están aprovechando los áticos de sus edificios, como el central Mario Gila. En algunas situaciones, son las parejas o los familiares de los propios jugadores las que les ayudan en algunos ejercicios, especialmente los relacionados con la pelota.

Los lesionados, asistidos telemáticamente

Hay otros casos más especiales, como los del brasileño Rodrigo Rodrigues y Pedro Ruiz, lesionados recientes y de larga duración que requieren de un trabajo distinto y supervisado aunque sea de manera no presencial por los fisioterapeutas del club. El delantero andaluz bajó a Sevilla (el centrocampista Martín Calderón lo hizo a Jerez) antes de que se decretaran las restricciones de movimiento por el estado de alarma. Aunque todavía usa muletas y una sujección para la articulación, está realizando ejercicios bajo la revisión telemática de los doctores del primer equipo. El Madrid no descuida las rehabilitaciones.

Otro aspecto es la cuestión mental. La entidad blanca les ha pedido que sean cautos con el contenido que muestran en sus redes sociales y la mayoría se ha limitado a enseñar cómo se ejercitan, sus logros en videojuegos como el Fortnite y el FIFA20 (incluso juegan partidas vistiendo su propia camiseta oficial, así lo hace Gelabert) y sobre todo, a retarse en los primeros días de la cuarentena al viral juego del papel higiénico. Tienen, ante todo, ‘mono’ de fútbol…