Tayikistán suspende su fútbol durante dos semanas

Hasta aquí hemos llegado. Creíamos estar viviendo una utopía con la liga de Tayikistán. Fue bonito mientras duró. Un país rodeado de montañas se resistía a lo que estaba sucediendo en el mundo. 17 partidos y una grandiosa Supercopa vivimos hasta la fecha. El Istiklol ganó hoy 6-1, con doblete de Manucho Jalilov (7 dianas en cuatro partidos de Liga), y el TadAZ venció 2-1 al Istaravshan. Pero por la mañana el alcalde de Dusambé y presidente de la Federación de Tayikistán, Rustam Rajmón, decidió cerrar los colegios de la ciudad y suspender la exportación de alimentos durante dos semanas (cereales y legumbres, huevos, carne). La Federación Tayika anunció, después de que se jugaron estos dos partidos, la suspensión de todas las competiciones hasta el 10 de mayo. Quedan en el limbo los tres partidos correspondientes a la cuarta jornada que iban a disputarse mañana. En un principio anuncian que se jugarán, pero es bastante factible que cambien de opinión las próximas horas y se suspendan igualmente. 

Coincidiendo con la llegada del Ramadán, que arrancó ayer, un grupo técnico de la Organización Mundial de la Salud se encuentra este fin de semana en Dusambé verificando los datos que aporta el Gobierno del presidente del país, Emomali Rajmon, en el cargo desde la independencia del país en 1992. Hasta la fecha, Tayikistán sostiene que no hay ningún caso de coronavirus en el país. El problema, según el Gobierno tayiko, es el control de las fronteras terrestres y las personas que vienen de Afganistán e Irán. Su Ministerio de Salud decía que el país había podido contener el virus gracias a la cuarentena aplicada del 1 de febrero al 31 de marzo a las 6.222 personas que vinieron del extranjero. Apenas son nueve millones de habitantes y con más del 50% de su territorio por encima de los 3.000 metros, no había tenido incidencia el coronavirus, pese a no tener un sistema de salud fiable, por la limitada movilidad de sus habitantes al extranjero y viceversa.

Pero según han avanzado las semanas, cada vez han ido surgiendo más dudas y las medidas de distanciamiento social se han ido ampliando. Las fronteras terrestres con Kirguistán, Uzbekistán y Afganistán se cerraron hace tiempo ante la expansión del COVID-19, pero han sido siempre un problema añadido en este país enclavado en La Ruta de la Seda (colinda también con China). Según informa el Ministerio de Exteriores de España, los pasos de montaña entre Tayikistán y Uzbekistán han sido minados, al igual que las orillas del Río Pyanj en la frontera con Afganistán. Las zonas fronterizas con Afganistán, donde existe actividad de grupos insurgentes afganos así como de caravanas de narcotraficantes. Las zonas fronterizas con Uzbekistán y la República Kirguisa, son frecuentes los enfrentamientos entre guardias de fronteras y los cierres de pasos fronterizos. Tayikistán es uno de los países más pobres del mundo (es la economía número 148 por volumen de PIB y su renta per cápita es de 700 euros, por lo que se encuentra con esta cifra está en la parte final de la tabla, en el puesto 174 de 196, según el informe del FMI 2020) y sus recursos naturales son muy limitados. El precio de los alimentos básicos estaba sufriendo una importante subida estas semanas ante la previsión de medidas restrictivas, como viene sucediendo en gran parte del mundo, y muchas de las personas que iban ahora en primavera a trabajar en Rusia no han podido salir del país y se encuentran en una situación de necesidad.