Terrazas: “Aduriz fue ajustando la velocidad a la precisión”

Carlos Terrazas catapultó en el Burgos CF a Aduriz tras su primera salida obligada de Lezama. Ya antes le había dirigido en el Bilbao Athletic, de donde fue cortado contra pronóstico. “Fue difícil de entender que se tomara esa decisión en aquel momento, pero Aritz, en vez de desanimarse, dejar de luchar en el fútbol, peleó y llegó al Burgos con gran ilusión e hizo una gran temporada. Tuvo una explosión y el Valladolid se fijó y le firmó”, recuerda la AS el técnico bilbaíno, ahora gobernando el proyecto del club Hogar Alcarreño de Guadalajara, sobre la senda del delantero en los primeros compases de su carrera.

Terrazas, con su inseparable gabardina, le moldeó primero en el filial rojiblanco, con Uria de presidente y el técnico de Indautxu compaginando la tarea de coordinador de Lezama y míster de un Bilbao Athletic compuesto por un ramillete de jugadores que después alcanzaron la élite como Iraola, Murillo, Gurpegi, Bordas, Jonan García y el propio Aduriz: “Había muy buenos jugadores y sobre Aduriz, pensar que iba a llegar tan alto, es difícil de saber en ese momento, aunque sí que creía que podía jugar en el primer equipo perfectamente”, lanza un amante de la cantera, añadiendo que Heynckes apostó por varios de ellos.

Aduriz marcó 16 goles en 36 partidos aquella campaña 2003-04 en suelo burgalés. El ariete donostiarra contaba con 22 años cuando justificaba su desembarco en El Plantío: “Primero, por la presencia de Carlos Terrazas en el banquillo, un entrenador con el que ya coincidí en el filial y que me conoce perfectamente. Además, con él jugué bastante y espero no defraudarle. Y también porque conozco a varios jugadores como Julen Gonzalo, Nacho Garro o Fede Gómez“, remarcó Aduriz en su presentación en Burgos FC. Aquel curso, anotó un triplete al Fuenlabrada, aunque el equipo se quedó a milímetros del playoff de ascenso Segunda. “Había firmado por un año condicionado a un segundo si ascendíamos, pero al no conseguirlo, quedó libre”, explica.

Terrazas sostiene sobre la evolución de Aduriz, que volvió al Athletic, para después pasar por Mallorca y Valencia, para cerrar el círculo definitivamente y regresar de nuevo a Bilbao, que su desarrollo “ha sido inverso al habitual. Normalmente, a los chicos se les ficha en función de su calidad con la precisión que tiene en su juego, para intentar que vayan cogiendo velocidad. Aduriz ya tenía velocidad y parecía como que tenía carencia de calidad, que es algo que se puede coger con el tiempo, ir ajustando la velocidad a la precisión”, describe Terrazas. Entiende que a Aduriz ese ensamblaje entre la velocidad y la precisión le ha “permitido ser más longevo que otros jugadores”. Desliza Terrazas que Aduriz, a su rapidez inicial, le “ha ido incorporando el compás, mejorando la precisión, que no es fácil, y como la velocidad en el juego ya la tenía, le ha permitido prolongarse en el tiempo a unos niveles de rendimiento muy altos”.

Carlos Terrazas, con tres ascensos a Segunda División a sus espaldas y sus escalas en Eibar, Jaén, Mirandés o Ponferradina, entre otros, siempre acreditando resultados, bajaba al barro de la Preferente de Castilla La Mancha el pasado verano alertado por un reto personal, basado en pilotar un proyecto a largo plazo (siete años) con el Hogar Alcarreño de Guadalajara. Un club que se convirtió en Sociedad Anónima y del cual adquirió la mayoría de las acciones. El cese de las competiciones por la pandemia le ha penalizado con el objetivo a medias y sin solución clara: “Estábamos preparando con mucha ilusión el último tramo de la competición para disputar la promoción de ascenso. Estábamos terceros, a dos puntos del Mora, y queríamos ganar la eliminatoria a doble partido contra el segundo del otro grupo. Habíamos basado nuestra planificación en ese objetivo”, comenta el entrenador bilbaíno, que reconoce que han recurrido la propuesta de la Federación Española, aunque su resolución “va para largo”. La ambiciosa misión, como aseguró en su aterrizaje en Guadalajara, sigue a medio plazo, insiste Terrazas, en impulsar al Hogar Alcarreño al recho de la Segunda División “cuanto más rápido, mejor”.